¿Qué son los parabenos y por qué son tan polémicos?


 

En los últimos años ha ido creciendo la alerta social respecto al uso de los parabenos (o parabenes). Lemas como “Paraben-free” o “Sin parabenos” afloran en las etiquetas de cremas, champús y geles. Pero ¿qué sabemos sobre los parabenos y su efecto sobre nuestra salud? 

Los parabenos son conservantes de origen principalmente sintético que se llevan usando décadas en el sector de la cosmética. Se caracterizan por ser muy baratos de producir (un kilo puede costar diez euros) y cumplir a las mil maravillas su función conservante y antimicrobiana, evitando la proliferación de bacterias, levaduras y hongos en el producto y aumentando así la vida útil del mismo. 

 

Tipos de parabenos 

¿Sabías que los parabenos pueden ser de origen natural? Así es, algunas frutas como los arándanos contienen parabenos naturales. Pero prácticamente todas las clases de parabenos usados en la industria farmacéutica, alimentaria y cosmetolgógica han sido sintetizadas en el laboratorio. Los parabenos son ésteres del ácido para-hidroxibenzoico y encontramos distintas clases, siendo los más usuales el metilparabeno, etilparabeno y propilparabeno, butilparabeno.


¿Por qué están bajo sospecha?

Si parece que todo son ventajas ¿por qué los parabenos están bajo sospecha?  Todo comenzó con un estudio llevado a cabo por la profesora Philippa Darbre, de la Universidad de Reading, en 2004. El informe reveló la presencia de grandes cantidades de parabenos en tejido mamario, lo cual los situaba como potenciales disruptores endocrinos. Esto en sí mismo no vincula este ingrediente con una posible acción carcinógena pero sí levanta serias sospechas sobre la seguridad de este conservante.

Desde que salió el estudio de Darbre se calcula que han llevado a cabo unos 27.000 estudios sobre la acción de los parabenos sobre nuestra salud y su posible relación con alteraciones hormonales y enfermedades. 

Los parabenos están considerados como potenciales disruptores endocrinos. Esto significa que estas sustancias químicas podrían ser capaces de alterar el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo provocando efectos en nuestra salud, desde los más leves (pubertad precoz, disminución en la calidad del semen) hasta los más graves (esclerosis múltiple, cáncer de tiroides, mama o testículos).

Un rápido vistazo a la base de datos de TEDX (the Endocrine Disruption Exchange) pone los pelos de punta. Si tecleas en su buscador “Paraben” el resultando arroja varios parabenos sospechosos de ser disruptores endocrinos. Y si haces clic en cada uno de ellos, se despliega una considerable cantidad de estudios científicos que apuntan a una posible relación entre parabenos y enfermedades de diversa índole.

 

La U.E. está preocupada por los disruptores endocrinos 

La Unión Europea está muy preocupada al respecto y en 2013 publicó un informe donde pone de manifiesto la necesidad de proteger a la población de los potenciales alteradores hormonales. De hecho, y hablando concretamente de los parabenos, un año después del informe la UE prohibió el uso de varias clases de parabenos, como el isopropylparaben, pentylparaben, isobutylparaben, phenylparaben y benzylparaben, por considerar que no hay suficiente información sobre su peligrosidad y por tanto es mejor aplicar el principio de precaución y no usarlos.

 


¿Qué son los disruptores endocrinos?

Nuestro sistema hormonal o endocrino es muy complejo. Las hormonas regulan los sistemas nervioso e inmunitario, orquestan el crecimiento de nuestros órganos, entre otras funciones. Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo provocando efectos en nuestra salud, desde los más leves (pubertad precoz, disminución en la calidad del semen) hasta los más graves (esclerosis múltiple, cáncer de tiroides, mama o testículos).

Estos alteradores hormonales funcionan de diversas maneras, como por ejemplo, alterar el patrón de síntesis y metabolismo de las hormonas o mimetizar la acción de las hormonas. En este informe de Ecologistas en Acción se detalla el funcionamiento de los alteradores hormonales a la perfección. 

Los disruptores endocrinos (o EDC) están presentes en distintos productos que usamos en nuestro día a día: productos de limpieza, cosméticos, alimentos, plaguicidas. Y estamos expuestos a estas sustancias a través de distintas vías, a través de la ingesta de comida y agua contaminada; por vía respiratoria, a través de aire  que contenga EDC o por vía tópica, a través de los productos que nos aplicamos en la piel o la misma ropa.

Lo que hace de los alteradores hormonales elementos potencialmente peligrosos es:

  • El llamado “efecto cóctel”, es decir, cómo actúan las diversas sustancias tóxicas entre sí, pudiéndose fomentar su efecto negativo.
  • Estas sustancias son capaces de actuar a dosis muy bajas
  • La latencia: los efectos perjudiciales de los EDC se han podido observar al cabo de los años; esto es especialmente preocupante en la exposición del feto a estos agentes.
  • El momento de exposición. Hay determinados grupos de población que dependiendo de en qué momento de su vida se encuentren pueden ser más vulnerables a los EDC. Sería el caso de los bebés, embarazadas, niños y, personas enfermas.

Y justamente por estas particularidades de los EDC es muy difícil establecer una correlación precisa entre enfermedad y sustancia. Estamos diariamente expuestos a multitud de elementos perjudiciales y a través de diversas vías, gran parte de los cuales ni siquiera conocemos de su existencia. A ese efecto cóctel le sumamos, como acabamos de mencionar, que el efecto nocivo puede que se desarrolle al cabo de los años o que sea mucho más virulento porque la persona haya estado expuesta en su más tierna infancia.

 

Entonces ¿los parabenos son peligrosos o no?

La comunidad científica en su gran mayoría considera que los parabenos son potencialmente peligrosos para la salud (y para el medio ambiente, no nos olvidemos). Que sean potencialmente peligrosos no significa que lo sean, sino que es bastante posible que puedan serlo. Muchos, demasiados informe científicos apuntan a que los parabenos están relacionados con el aumento de diversas enfermedades. Hay evidencias científicas pero no pruebas concluyentes, por eso la comunidad científica prefiere aplicar el principio de precaución y no utilizar estos potenciales disruptores endocrinos. 

En Vera & the birds (y creo que hablo también en nombre de todas las marcas de cosmética natural) este argumento nos sobra y nos basta para desterrar los parabenos de cualquiera de nuestras fórmulasPara siempre. Algo potencialmente peligroso ya es peligroso en sí, al menos para mi. Y no queremos correr riesgos innecesarios y jugar con algo tan esencial como la salud por un "puede". Sobre todo habiendo alternativas naturales, seguras y fiables.

  

¿Cómo podemos detectar los parabenos?

Es muy sencillo detectar si en tu tocador hay algún producto que contenga parabenos. Solo tienes que comprobar que el listado de ingredientes o INCI (que suele estar en la parte posterior del envase) no haya ningún elemento que contenga la terminación -paraben, como por ejemplo ‘Butiloparaben’ o ‘Metiloparaben’. Fácil, ¿verdad?

 

¿Qué alternativas hay?

Hay muchos conservantes naturales que cumplen su función antimicrobiana y bactericida muy bien, sin necesidad de tener que recurrir a los parabenos. Tres ejemplos de estos son el Benzyl Alcohol, el Potassium Sorbate y el Sodium Benzoate, todos conservantes naturales presentes en la cosmética natural de Vera & the birds.

Por cierto, la cosmética natural nunca utilizará en su formulación parabenos, si los detectas en el INCI o listado de ingredientes, entonces es que no es cosmética natural. 


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