Mi secreto para recomponer un corazón herido


kintsugi en potencia

Hace poco descubrí que los japoneses, cuando una pieza de cerámica se rompe, no la tiran ni la pegan: la reparan con una resina mezclada con oro, poniendo de manifiesto la herida de la pieza. Esta técnica  se llama Kintsugi (literalmente “reparación en oro”) y en vez de ocultar las grietas, las ensalza mediante oro. De esta manera, el objeto es aun más bello por haber sufrido y haberse curado, por haberse crecido ante las adversidades. El valor de las piezas tratadas mediante este arte pueden ser muchísimo más elevado que el original, pues los japoneses entienden que un objeto es más bello por haber sido capaz de recuperarse.

Lo más bello del Kintsugi es que es una metáfora del alma humana. Nosotros somos como esos cuencos que se quiebran y con mimo y fuerza de voluntad suturan sus heridas. La capacidad que tenemos de hacer frente a las adversidades y crecer gracias a ellas es asombrosa; en psicología le llaman “resiliencia” y no es otra cosa que sobreponerse a los obstáculos que te trae la vida, con más energía, con más fuerza y amor que la caída anterior, aplicando en cada herida un poco de resina dorada hecha de estima y fortaleza.

Soy una persona feliz y agradecida pero en este momento de mi vida me siento un poco cuenco roto. En dos años he perdido a mis dos padres y el sufrimiento generado por la enfermedad y la ausencia ha provocado pequeños desconchamientos en mi alma. 

Es probable que tú hayas pasado por algo similar. No tiene por qué ser la muerte de un familiar, pero quizás de pequeño no tuviste la infancia que merecías. O quizás un familiar muy cercano está intentando superar un cáncer. O tu hijo no se encuentra bien y eso te provoca un profundo malestar. Tal vez tus heridas no sean otras que haberte dicho a ti mismo “No” tantas veces que crees que acabarás desapareciendo.Todos tenemos heridas, más o menos profundas, más o menos lacerantes, pero siempre son heridas. Siempre duelen y siempre se tienen que curar.

Como te decía, yo todavía soy cuenco roto, pero el proceso de Kintsugi ha comenzado a germinar en mi interior. Poco a poco, estoy recomponiendo los trozos rotos y los estoy encolando con mi fórmula áurea especial de la casa. Que no es otra que el amor. En realidad no hay más secreto que ese y esto es lo que te cuento en el post de hoy. Que el amor me está curando de mis penas y que, con casi total seguridad, lo hará también contigo. Éstos son los tres pilares que me están guiando en este momento de mi vida.

Amor a mis hijas. La vida es una cadena de amor. Mis padres me criaron en el amor y Diego y yo intentamos hacer lo propio con Vera y Giulia. Cada uno de nosotros somos una especie de eslabón de afecto y cuando el eslabón que se encuentra detrás de ti desaparece (en este caso mis padres) tienes que volcarte en el eslabón siguiente. Es como pasar el testigo de unos a otros. Te centras en darles a ellas todo lo que tus padres te dieron. Las que sois mamás lo sabéis, es un trabajo duro, durísimo. Cuando lo que te apetece es encerrarte en tu habitación y llorar, apartas tus sentimientos a un lado y te obligas a seguir adelante (Y esto no tiene ningún mérito, es pura cuestión de supervivencia)

Amor a mi trabajo. Para mi, pintar es como para otros ir a terapia. Me cura el alma, me renueva, me llena de amor. Absorbo esa sensación a través de todos los poros de mi cuerpo, como la más untuosa de las cremas corporales. Sí, es algo así. Como un peeling para el alma. Me reconforta, suaviza las asperezas y nutre mi corazón.

Amor como fe en la vida. Sí, es un concepto raro, me explico. Creo  firmemente en que todo en esta vida ocurre por una razón y creo que estamos todos conectados y que bailamos una especie de vals cósmico que nos mantiene en equilibrio. No son chorradas místicas (¿o igual sí? :-P) es más bien aferrarme a la creencia de que somos energía y que formamos parte de un todo. 

Ésta es mi formula. Estoy segura que tú tienes una que funciona igual de bien o mejor. Quizás lo que te cura el alma cuando estás triste es un largo paseo por el monte, o una buena charla con amigos ante una cerveza gigante. Cualquier fórmula es válida si te funciona (siempre que sea algo que fomente lo que eres, no lo que tienes). Me encantará que me digas en los comentarios qué te hace sentir bien a ti. En qué consiste tu Kintsugi particular. Un abrazo fuerte y gracias por llegar hasta aquí.

 


8 comentarios


  • Heri

    Hola, me ha encantado , no había leído nada igual, yo también soy un cuenco roto,muchísimas gracias.


  • MArichu

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, el AMOR todo lo cura y con AMOR todo se consigue


  • Saray

    Sabía que encontrarte hoy por la calle tema una razón… Y ese abrazo también! Un beso enorme y gracias Kintsugi del día!


  • PEPA FERRANDEZ

    Vera , deberias escribir mas solo decirte que tienes razon El AMOR en Mayusculas es lo que nos sana cura mueve y ….. mucho mas .Yo tambien he descubierto este year la tecnica japonesa Kintsugi me parece admirable espero que sus pedacitos se cicraticen con corazones y sparkles Un beso gordo


  • VIrginia

    Muy bonito Alex , admiro que también lo veas desde otro punto de vista- personas , dice mucho a tu favor . Un abrazo muy fuerte , como dicen en mi tierra , un abrazo chillao . De corazón .


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